miércoles, 11 de enero de 2017

A favor de Ciudadanos

Ciudadanos no es ni del PP ni del PSOE.

Posiblemente esto le cuesta verlo a muchos compañeros dentro de Ciudadanos porque están acostumbrados a una política, bien con el PP, bien con el PSOE. Ciudadanos no es una bisagra política de uno de los dos partidos sino el partido que está llamado a regenerar la política española con los otros dos.

Ciudadanos ha llegado a acuerdos de legislatura e investidura, bien con el PSOE (de legislatura en Andalucía y durante la XI Legislatura española), bien con el PP (de investidura en Madrid y en la XII Legislatura), pero eso no convierte a Ciudadanos en un partido más a la izquierda o más a la derecha, sino en un partido centrado, con vocación de Gobierno.

Ni Ciudadanos debe ni quiere convertirse en el brazo izquierdo del PP ni en el brazo derecho del PSOE. Ciudadanos debe y quiere convencer a votantes del PP por su propuesta reformista y liberal, y a votantes del PSOE por su propuesta regeneracionista y democrática. Ciudadanos no va ser más de derechas o más de izquierdas porque pacte con el PP o con el PSOE, Ciudadanos demostrará ser un partido de gobierno y de centro precisamente porque puede pactar con ambos partidos y quiere llegar a acuerdos de gobierno que pongan en marcha reformas que mejoren la vida de todos los españoles y, de paso, permitan la viabilidad y consolidación de nuestro sistema constitucional.

Ciudadanos, básicamente, es un partido anti-nacionalista y anti-populista, eso quiere decir que Ciudadanos no está por los extremismos, no está por los totalitarismos, no está por los golpismos, no está, en definitiva, para amasar poder (que es en lo que están la mayoría de los partidos) sino para mejorar la vida de nuestros conciudadanos, lo que es y debe ser la meta política de nuestra acción como partido político.

Ciudadanos, en estos momentos, afronta una etapa de consolidación de su proyecto político, una vez que ha conseguido rebasar el marco de representación electoral de la Comunidad de Madrid, tanto en municipios, como en autonomías, como en el mismo Estado. Y el medio para conseguir nuestros objetivos políticos debe ser ese, la consolidación del partido a nivel nacional, de todo el Estado español.

No se hará más por el partido enzarzándonos en debates identitarios, o reproduciendo lógicas de poder y arribistas dentro de nuestra organización. Cuidado, porque así empiezan las organizaciones a distanciarse de los ciudadanos y encerrarse en procesos endogámicos que les restan apoyos populares y terminan condenándolas a la marginalidad o a un puro testimonialismo que no contribuye a mejorar la calidad de vida de nuestros conciudadanos.

Contribuyamos a mejorar la organización de nuestro partido pero tengamos cuidado con reproducir lógicas que terminan por verticalizar las instituciones y volverlas extrañas a los ciudadanos.